ATENCIÓN: Nuevos talleres
lunes, 24 de mayo de 2010
"Estaba apoyado contra el respaldo, tenía la nuca mojada y estaba llorando en la oscuridad."
Insertar una oración antes que la apuntada en el título de esta entrada, y luego continuar el relato.
Sobre la consigna de los miedos
respecto.
Si nos ponemos filosóficos, los miedos son necesarios porque nos indican cuáles son los subterfugios de nuestro inconsciente, cómo nos queremos proteger de nosotros mismos (evitando que nos sumerjamos por completo en la soledad creativa), y por lo mismo su análisis resulta creativo. Aunque visto desde esta perspectiva no son tanto los miedos como las precauciones. O sea: quien no sabe que el fuego quema, se puede quemar. Quien no sabe que comete faltas de ortografía (porque hay más miedos que los apuntados en el comentario para Javi. Por ejemplo, está el miedo a pasar justo esa vergüenza, la de que se note que no sabemos ortografía) puede entregar un manuscrito lleno de faltas. Sin embargo, si sos consciente de tus limitaciones, si tenés cierto miedo (= precaución), tomarás las medidas necesarias (= creatividad) para evitar el tropezón.
He propuesto hablar sobre los miedos porque cuando un miedo se mete pa´adentro y no se comparte se convierte en pánico.
lunes, 17 de mayo de 2010
Experimentar enfoques
Reconocer cuál es el enfoque que resulte el más adecuado para la situación que uno desee construir es una de las fases de nuestro proceso mental. El enfoque, en este caso, es la consecuencia de la forma de mirar el mundo y la situación, el episodio, la escena, la imagen que uno trata de llevar al territorio literario.
En este sentido, los actos dependen de la intención del que mira y de la forma de mirar: observar, escrutar, contemplar, ojear, vislumbrar, advertir, examinar, divisar, entrever, espiar, atisbar, reconocer, avizorar, registrar, otear, percibir, avistar.
La propuesta de esta semana partirá de una situación matriz como la siguiente para comprobarlo:
Hay dos mujeres en el andén de la estación esperando el tren. Demuestran un cierto nerviosismo. Llega el tren, se sientan juntas y no hablan durante todo el trayecto.
Si ustedes las contemplan, se enfrentan con la explicación.
Si las vislumbran, con la duda.
Si las registran, con la enumeración de datos.
Si las espían, con la sospecha.
Ejemplo:
. Un testigo que contempla:
Las dos mujeres contrastan. Van y vienen por el andén. Sus zapatos son similares, con tacones gruesos. Una lleva un abrigo verde y negro como las medias; la otra va de blanco. En el tren, se sientan en el mismo asiento y ambas, de vez en cuando, miran hacia atrás.
. Un testigo que vislumbra:
A lo lejos, entre el gentío del andén, vislumbro dos mujeres distintas y similares, es diferente su apariencia, pero similar su modo de moverse. Apenas las distingo cuando llega el tren. Me parece que van en el segundo vagón y que se sientan juntas.
. Un testigo que registra:
Las dos mujeres contrastan. Van y vienen por el andén. Usan zapatos de tacón grueso. Una de ellas lleva medias y un abrigo negro y verde, la otra va de blanco. Suben al tren, se sientan en el mismo asiento, no hablan y de vez en cuando miran hacia atrás.
. Un testigo que espía:
Son bastante diferentes aunque sus zapatos son parecidos. ¿Por qué van y vienen por el andén? Me temo que me descubrieron: están en el mismo asiento, no hablan y constantemente se dan vuelta en dirección a mí.
¿Cuál escogerán, de entre estas u otras posibilidades, para un relato con estos dos personajes? Hala, a probar un par o más de ellos y a escoger uno para un cuento. Uno que, por supuesto, luego escribirán. Atención: no hace falta acabarlo ni pulirlo para presentarlo. En ese caso, los compañeros sólo haremos acerca del texto alguna apreciación general y tentativa, sin precisiones, para no poner el carro delante del caballo (dicho sea esto sin ofender a nadie, especialmente a los caballos a :-)).
lunes, 10 de mayo de 2010
Escribir entre líneas
Recorrer con la vista un texto y producir durante el trayecto muchos textos que el primero te provoca es un juego apasionante.
Clarice Lispector, en Escribir entre líneas dice: "Escribir es la táctica de quien tiene la palabra como carnada: la palabra pescando lo que no es palabra. Cuando esa no-palabra, "la entrelínea", muerde la carnada, algo se escribió. Una vez que se pescó la entrelínea, se puede con alivio tirar la palabra. Pero ahí cesa la analogía: la no palabra al morder la carnada, la incorporó. Lo que salva entonces es escribir distraídamente".
La propuesta, entonces, es escribir distraídamente, en los márgenes o entrelíneas de la novela, cuento o poemario que estemos leyendo ahora (si no están leyendo ninguno, pónganse a buscar uno, urgente, ya que no hay nada que "seque" más nuestra escritura que dejarla hambrienta de lecturas). Luego, compartan en el taller aquellas reflexiones, imágenes, frases o textos que resulten de la actividad (aun si se trata de la combinación de sólo un par de palabras: mientras a ustedes les genere curiosidad o entusiasmo, valen). Recuerden: no se contenten con pensarlas, escríbanlas entre líneas.
lunes, 3 de mayo de 2010
Parafraseando a Kafka
"Cuando uno parece haberse decidido definitivamente a pasar la velada en casa, cuando se ha puesto la chaqueta más cómoda, se ha sentado después de la cena frente a la mesa iluminada, y comenzado algún trabajo o algún juego, ..."
Este es el inicio de un cuento de Kafka, "Un paseo repentino". Les propongo parafrasearlo, transformándolo en el inicio de un cuanto de ustedes. No se tratará, esta vez, de respetar fielmente palabra por palabra el inicio, sino la estructura, "llenando" los huecos con ideas propias, y arrancar a partir de ahí. Por ejemplo:
"Cuando se ha decidido definitivamente [a sentar cabeza], cuando se ha puesto [de rodillas, sosteniendo un anillo, ante una mujer hermosa]; se ha parado [frente al empleado de un banco a XXX], ..."
A kafkear, que la vida es corta.
lunes, 26 de abril de 2010
Con conflicto dado
Se tata de escribir un cuento —o el inicio de uno, para continuarlo en siguientes semanas— en el que dos personajes —pueden ser personas, animales o cosas— están en —o llegan a— determinado lugar, y uno de ellos quiere irse de allí inmediatamente, mientras que el otro quiere quedarse allí a toda costa. Ya tienen el conflicto. Pongan a estos dos personajes en algún escenario —puede ser desde un lugar abierto hasta un microespacio—, a ver qué sale.
sábado, 17 de abril de 2010
Catalogando miedos
a) El miedo castrante: ¿qué van a pensar mis famliares y amigos si yo llego
a publicar algo?
b) El miedo escénico: yo no estoy, de ningún modo, en el mismo nivel que tal o cual escritor
y seguía con cuatro más.
¿Qué más miedos se pueden catalogar por ahí? ¿Se animan ustedes a catalogar los suyos?
viernes, 9 de abril de 2010
Consigna para esta semana
A continuación, imaginen en una naranja. Vamos a intentar percibirla a través de los cinco sentidos:
- Vista. Piensen en la apariencia externa de la naranja. Vean su color, su forma, su tamaño, deténganse a mirar su piel. Fíjense en los detalles. También en el aspecto de la naranja por dentro, cómo es el interior de la cáscara y cómo es la naranja en sí.
- Oído. Recreen el ruido al quitar la cáscara de la naranja y luego en el de la separación de los gajos. Deténganse también en el leve ruido que se produce al morder los gajos.
- Olfato. Traigan a la memoria el aroma sutil que desprende la fruta antes de ser pelada, y después el olor más intenso cuando es partida. Traten de captar el aroma de un zumo.
- Gusto. Paladeen su sabor, antes y después de ser mordida. Recuerden también el sabor del zumo y el de un caramelo. ¿Perciben diferencias entre los sabores?
- Tacto. Palpen la cáscara y noten la diferencia entre el interior y el exterior. Presten atención también al tacto de los gajos, a la delicada fina capa de la piel. Sientan el contacto de los gajos con los labios.
Ahora, abran los ojos. ¿Con qué otra cosa asocian los ruidos que oyeron en su imaginación, las asperezas o suavidades que tocaron, la gorma o el color que percibieron? ¿Qué otro objeto se le parece en alguna de las cualidades que notaron?
Jueguen con las analogías, por disparatadas que parezcan al principio.
Y ahora, ¿se animan a buscar alguna metáfora para la naranja? ¿Alguna adivinanza?
viernes, 26 de marzo de 2010
Consigna: Los misterios del señor Burdick
Hace treinta años llegó un señor a la oficina de Peter Wenders, presentándose con el nombre de Harris Burdick. El señor Burdick le contó que había escrito catorce cuentos y dibujado muchas ilustraciones para cada uno de ellos. Había llevado un solo dibujo de cada cuento, para ver si a Wenders le gustaba su trabajo.
Peter Wenders quedó fascinado con las ilustraciones. Dijo a Burdick que le gustaría leer los cuentos lo antes posible. El artista quedó en llevárselos al día siguiente por la mañana y dejó los catorce dibujos con Wenders. Sin embargo, no regresó al día siguiente ni el día después de ése. Nunca más se volvió a oír de Harris Burdick. A lo largo de los años, Wenders trató de averiguar quién era Burdick y qué le había sucedido, pero no pudo descubrir nada. Hasta la fecha, Harris Burdick sigue siendo un misterio absoluto.
Su desaparición no es el único misterio que dejó. ¿Qué historias acompañaban estos dibujos? Hay algunas pistas. Burdick había escrito un título y un epígrafe para cada ilustración. Cuando le comenté a Peter Wenders cuán difícil era mirar las imágenes y sus epígrafes sin imaginar un cuento, él sonrió y salió de la habitación. Regresó con una caja de cartón cubierta de polvo. Contenía docenas de historias; todas inspiradas por los dibujos de Burdick. Habían sido escritas hacía años por los hijos de Wenders y sus amigos.
Pasé el resto de mi visita leyendo estas historias. Eran notables, algunas extravagantes, otras divertidas y algunas francamente espeluznantes. Con la esperanza de que otros niños sean nuevamente inspirados por los dibujos de Burdick, los reproducimos aquí por primera vez.
Chris van Allsburg
Providence, Rhode Island
Título: LA CASA DE LA CALLE MAPLE
miércoles, 17 de marzo de 2010
Consigna adjetivos, Rosa
Celsa, Consigna: Adejtivos
Con este ejercicio estuve un poco sin saber por dónde tirar ya que adjetivos hay muchos. Habría afinado más si nos pidieras sustituir un adjetivo manido, pero concreto, por otro novedoso. Por ejemplo si nos dijeras “mujer elegante”, sustituir “elegante” por otro menos trillado pero que fuera en esa idea de “elegancia”, porque decir por ejemplo “mujer charlatana” no va en la idea. No sé si me explico…
En fin, aquí los dejo:
Teléfono entrometido, retador
Discusión merengada, civilizada
Mujer transitada, sembrada
Cabello desmayado, altanero
Pared jorobada, desequilibrada
Herida jugosa, madura
Suceso aclarador, novelesco
Imagen enclenque, acuosa
Incendio enloquecido, insumiso
(Resto del texto suprimido para la lectura pública para respetar derechos de autor)
sábado, 13 de marzo de 2010
Consigna
Este ejercicio apunta a armarnos de insecticida. La idea es evitar deliberadamente los adjetivos calificativos que estamos acostumbrados a utilizar para describir objetos y situaciones. Por ejemplo: para el sustantivo “estrella” queremos evitar los adjetivos “lejana", “brillante", “fría” y otros por el estilo.
La propuesta consiste en asignar, a cada uno de los sustantivos que siguen, dos adjetivos calificativos que se le puedan aplicar sin requerir una explicación poco razonable pero que no sean remanidos, es decir, que suenen nuevos, frescos, aplicados a esos sustantivos. Por ejemplo, si el sustantivo fuera “perro", “fiel” sería una muy mala respuesta, pero “desvencijado” o “tronador” constituirían buenos aportes.
Preparados, listos… ¡ya!
1. teléfono
2. discusión
3. mujer
4. cabello
5. pared
6. herida
7. suceso
8. imagen
9. incendio
10. guerra
11. tiempos
12. camisetaluz
13. tomates
14. calor
15. expresión
16. barrio
17. risa
18. trabajo
19. flores
20. luna
Por supu, también están invitados a continuar textos ya presentados o traer alguno nuevo, libre.
jueves, 11 de marzo de 2010
Celsa, Consigna 2: ¿Qué es para ti escribir?
Escribir, para mí, es como tumbarme a pensar en el sofá.
miércoles, 10 de marzo de 2010
Consigna Escribir es, Rosa
viernes, 5 de marzo de 2010
Consigna 1 (a escoger)
La propuesta es imaginar una historia a partir de un acontecimiento disparador. Debe estar contada desde el punto de vista de un observador que intenta explicarse los motivos de ese hecho y debe desembocar en una explicación satisfactoria, ya sea como deducción de ese personaje o como acontecimiento que tiene lugar en la trama.
Hay que elegir alguno de los siguientes disparadores:
• Un hombre camina varias cuadras bajo una lluvia torrencial. Tiene puesto un sobretodo y lleva un maletín en una mano. En la otra tiene un paraguas, pero lo mantiene cerrado. Al llegar a una esquina, para un taxi y se sube.
• Varios chicos juegan a la pelota en un terreno baldío. Uno de ellos está parado en medio de la cancha, inmóvil; el juego se desarrolla a su alrededor, sin que nadie le pase el balón ni lo increpe por su inacción.
• Una chica está leyendo un libro en el parque. Nunca pasa las páginas.
Consigna 2 (a escoger)
Es posible pensar que para Cortázar, por ejemplo, escribir era como vomitar conejitos. Yo les voy a pedir que me cuenten, en forma de pequeño símil, qué es para cada uno de ustedes.
Escribir es para mí:
Como una piedra en el zapato
Como tirarme desde un precipicio
Como darme un baño de espuma
Como…
Ojo: la comparación tiene que ser concreta, es decir, no debemos dar una respuesta del estilo “como un aire que vuela por el espacio” sino más bien “como tomar una cucharada de sopa caliente”, más visual y directa.
miércoles, 24 de febrero de 2010
Consigna, Rosa
Atardecía cuando por fin llegó, y
descubrió que su mujer no estaba. Tal y como preveía, no dejó ninguna nota. Isabel podía ser muy terca si se lo proponía, y en los dos últimos meses se había propuesto ponérselo difícil. Más difícil.
(Resto del texto suprimido para la lectura pública para respetar derechos de autor)
Celsa, Consigna: Continuar una frase
Atardecía cuando por fin llegó, y allí arriba estaba ella, en la ventana, con medio cuerpo volcado a la calle y los pechos aplastados sobre el alfeizar. La tía Roberta giraba la cabeza a izquierda y derecha con el ceño fruncido, controlando su llegada como si aguardara a un marido calavera. Ismael contuvo la respiración, se pegó a la pared y, con la cara de perfil y los glúteos contraídos, avanzó bajo la ventana arrastrando manos y pies como una lagartija. Cuando alcanzó el portal respiró hondo y notó en la boca el sabor a polvo y cemento de la fachada. Dejó a su derecha el ascensor y subió a zancadas los tres pisos. Frente a la puerta, se descalzó, abrió sin hacer ruido y camino de puntillas. Los calcetines de lana sobre la tarima abrillantada convirtieron el pasillo en una pista de patinaje que le obligaron a deslizarse haciendo equilibrios. Antes de traspasar el umbral de su cuarto, se asomó con sigilo al salón. Su tía seguía allí, vigilando colgada de la ventana. Ismael sonrió al contemplar las generosas caderas al final de aquel tronco sin cabeza.
(Continuará...?
jueves, 18 de febrero de 2010
Consigna Autobiografía, Rosa
viernes, 12 de febrero de 2010
Sale un mito para la mesa 8...
Por ejemplo, para los quechuas, cuya dieta básica es la patata, ésta fue creada cuando un dios, perdido en un roquedal, comenzó a sentir hambre y, tomando unos bollos de barro, los colocó muy superficialmente bajo la tierra. Luego, dado que cada vez estaba más hambriento, comenzó a llorar, humedeciendo con sus lágrimas la tierra. Entonces floreció una planta y el dios, y con él los hombres, se alimentaron de ella. Desde ese día, cada vez que llueve en algún roquedal, nace una planta de patatas.
El mismo mito dice que, como la papa apareció de la tierra, quienes las comemos nos convertimos en tierra al morir. Si la papa se hubiera originado del agua, entonces, con la muerte, nos convertiríamos también en agua. Si hubiera nacido de la piedra, nos transformaríamos en piedra.
Los hombres no sabían cómo se crearon las patatas y los hombres no sabían por qué volvemos al polvo. Y como no sabían, se preguntaron.
Bueno, la consigna de esta semana es muy simple. Vamos a no saber.
(No se rían, que no saber es muy, pero que muy difícil)
Les pido que armen una lista de preguntas, de esas que empiezan por: "¿Cómo fue que empezó (o se creó)...?" o similares.
Yo les paso, en un comentario a esta entrada, algunas de esas preguntas a modo de ejemplo. Les voy a pedir que ustedes vayan sumando otras, a partir deho y y hasta la semana que viene.
Los más remolones pueden conformarse con ir agregando alguna que otra pregunta —¡eso es mucho más de lo que parece!—. Los incorformistas pueden ir más allá e ir escogiendo alguna pregunta que les haga tilín... y pensando la respuesta.
¿La clave? Fíjense de nuevo en el mito quechua. La patata se parece, en su forma y color, a los bollos de barro; el llanto del dios moja, como la lluvia...
En los mitos, es siempre alguna similitud, alguna característica compartida entre lo que surgirá y otro objeto común que ya existía, lo que permite la irrupción de lo sobrenatural: el monte Ararat nació de la piel de un inmenso elefante marrón; la flor del Narciso, que inclina su tallo hacia la laguna junto a la que crece, se originó en un chaval que no podía dejar de admirar su imagen en el agua, etc.
Bueno, vamos entonces. Como dije, pueden elegir: o solo las preguntas o un primer esbozo de respuesta. Para esto último vale con que señalen la relación en la que andan pensando (por ejemplo, alcanza con que, esta semana, lleguen a formular algo así: "patatas - bollo de barro o luna que se cayó en el lodo y se ensució, aún no lo sé").
No se exijan escribir un cuento: este aparecerá escrito en el blog o en sus libretas cuando tenga que aparecer. Mientras tanto, dénle tiempo a que empiece a escribirse dentro suyo.
Ale, como dice Celsa. A escribir preguntas. ¡Y a no saber!















